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El desperdicio alimentario

¿Sabíais que entre el 33 y el 50% de todos los alimentos producidos a nivel mundial no se consumen nunca, y el valor de estos alimentos desperdiciados supera el billón de dólares?

Y no sólo es eso, sino que, mientras tanto, 800 millones de personas se acuestan con hambre todas las noches. Eso es 1 de cada 9 personas en el planeta que mueren de hambre o están desnutridas. Todos y cada uno de ellos podrían alimentarse suficientemente con menos de una cuarta parte de los alimentos que se desperdician en los EE. UU., Reino Unido y Europa cada año.

Parte de la culpa la tiene la globalización en el suministro de alimentos porqué la demanda de alimentos en Occidente puede elevar el precio de los alimentos cultivados para la exportación en los países en desarrollo, así como desplazar el crecimiento de cultivos para alimentar a las poblaciones nativas e impulsar la degradación acelerada de los hábitats naturales.

Siempre hemos pensado que el hambre nos queda lejos, pero si nos fijamos bien y sin ir muy lejos, en el Reino Unido, por ejemplo, más de 1 millón de personas accedieron a un banco de alimentos el año pasado, mientras que en los Estados Unidos 40 millones de estadounidenses viven en la pobreza alimentaria.

Y una de las grandes consecuencias del desperdicio alimentario es que repercute en nuestro medio ambiente. Para cultivar los alimentos que se necesitan durante un año se necesita aproximadamente una superficie mayor que China y para rematar decir que no se consumen. Hay que tener en cuenta que para poder cultivar esa superficie la tierra ha sido deforestada, se han extinguido especies animales y que hemos hecho cambiar de residencia a algunos grupos indígenas y todo para que después de toda esta maniobra esos alimentos se tiren directamente al cubo de la basura. Y para añadir un dato más decir que para poder cultivar se necesita agua para regar, es decir, que cuando tiramos todos esos alimentos a la vez tiramos el 25% de agua dulce a nivel mundial. Para entenderlo mejor y ver como es ese proceso podéis ver el último reportaje de David Attenborough; Una vida en nuestro planeta.

A tener en cuenta que todos estos alimentos que se desperdician junto con todos los recursos empleados como son tierra, agua, mano de obra, energía, … todos ellos van directamente a los vertederos dónde se descomponen y que, por falta de oxígeno, se crea metano que a la larga es 23 veces más mortal que el dióxido de carbono.

Sin embargo, la realidad es que en el mundo “desarrollado”, más del 50% del desperdicio de alimentos se produce en nuestros hogares. Por el contrario, menos del 2% del desperdicio de alimentos se produce a nivel de la tienda minorista (aunque las prácticas de los supermercados son directamente responsables de muchos desperdicios de alimentos en otras partes de la cadena de suministro).

Señalar que el despilfarro se produce en diferentes eslabones de la cadena dependiendo de la región; en países del tercer mundo y en vías de desarrollo, el mayor despilfarro se produce en las primeras etapas (producción y distribución), mientras que, en las regiones más industrializadas, los principales responsables del despilfarro son los consumidores.

En gran parte esto se debe a que alrededor del 40% de los consumidores no terminan de tener clara la diferencia entre las fechas de consumo preferente y de caducidad. Por ello, desde la app Too Good To Go insisten en que aún existe “mucha confusión” sobre las fechas entre los consumidores y esto está ocasionando que se desperdicie mucha comida que aún podría estar en buen estado y podría consumirse. Ofrecer herramientas más claras que ayuden a distinguir entre consumo preferente y caducidad y su significado real, ayudaría a tomar mejores decisiones y reducir las cifras de despilfarro en los hogares.

Aunque estos números pueden parecer abrumadores, entre todos podemos ayudar a reducir esta práctica dañina realizando pequeños pasos como:

  1. Planificación de la compra: la mayoría de consumidores compran más de lo que necesitan. Una buena manera es planificar los menús para saber lo que hay que comprar. Es mejor ir varias veces al supermercado que ir una sola vez sobre todo con los productos frescos.
  2. Almacenar los productos correctamente: el almacenamiento incorrecto conlleva directamente al desperdicio alimentario. Muchas personas no saben cómo almacenar frutas y verduras, lo que puede provocar una maduración prematura y, finalmente, productos podridos. Por ejemplo, las patatas, los tomates, el ajo, los pepinos y las cebollas nunca deben refrigerarse. Estos elementos deben mantenerse a temperatura ambiente.
  3. Aprender a conservar: conservar y encurtir no son inventos ni tendencias actuales, son técnicas de conservación que se han utilizado durante miles de años y que, si los utilizáramos ahora como enlatar, congelar o fermentar haríamos que los alimentos durasen más y por consiguiente reduciríamos el desperdicio.
  4. No ser tan perfeccionista: siempre se busca la fruta o la verdura perfecta y pasamos por alto las llamadas feas, pero esta práctica conlleva una parte negativa, se desperdician toneladas de alimentos porque los supermercados buscan las frutas y la verdura perfecta y desechan el resto. Otra manera de evitarlo es o elegir los ligeramente imperfectos o directamente del agricultor.
  5. Mantener la nevera ordenada: Mantener un buen orden en la nevera es primordial para no desperdiciar alimentos. Recuerda esta palabra: FIFO. Lo primero que entra es lo primero que sale.
  6. Guarda las sobras: Guardar las sobras en un recipiente de vidrio transparente, en lugar de en un recipiente opaco, ayuda a asegurar que no se olvide de la comida. Si cocina mucho y habitualmente tiene sobras se aconseja designar un día para usar las que se hayan acumulado en el refrigerador. Es una excelente manera de evitar tirar la comida.
  7. Haz batidos:  Elaborar un batido lleno de nutrientes puede ser una forma deliciosa de reducir el desperdicio de alimentos. Los tallos de verduras como la col rizada y las acelgas están llenos de fibra y nutrientes, lo que los convierte en una excelente adición a los batidos. Las tapas de remolacha, fresas y zanahorias también son excelentes complementos.
  8. Preparar caldos caseros: Preparar un caldo casero es una forma muy fácil de evitar el desperdicio alimentario. ¿Cómo? Salteando las sobras de las verduras como son los tallos, las cáscaras y luego añadiendo agua y dejarlos hervir a fuego lento. El resultado, un caldo aromático y sano, Lo mismo sucede con las carcasas de pollo o la carne sobrante de la cena. O si seguimos la receta de José Andrés en su libro Verduras sin límite encontraremos la receta dónde hace patatas al horno con los sobrantes de las pieles de verduras y el marro del café.
  9. Bebe más agua: Seguro que muchos de vosotros no bebéis la suficiente cantidad diaria de agua porque no os gusta el sabor. Hay una manera de conseguirlo: mezclando esa agua con las pieles de frutas que, aparte de darle un toque de sabor, os refrescará durante los meses de calor. Ah y no se olvide de que, una vez hayamos terminado esa agua, aprovechar esas pieles para hacer un batido.
  10. Controle las porciones: Un mejor control de las porciones que comemos aparte de ayudarnos en nuestra dieta, nos ayudará a evitar el desperdicio. Y hasta que lo consigamos, recordad de que podéis hacer caldo.
  11. Hazte amigo de tu congelador: Congelar los alimentos es una de las formas más fáciles de conservarlos, y los tipos de alimentos que se adaptan bien a la congelación son infinitos.
  12. Entender las fechas de caducidad: Dos de las maneras de etiquetar los alimentos por parte de las empresas son fecha de caducidad y consumir preferentemente antes de. Ninguno de estos términos significa que el producto no sea seguro para comer después de la fecha indicada. Los productos con fecha de caducidad es una forma de decirle al supermercado que hay que retirarlo del estante y la segunda se puede consumir durante un tiempo después de esa fecha siempre que su olor y sabor sean buenos.
  13. Si puedes haz compost: El compostaje de los restos de comida es una forma beneficiosa de evitar el desperdicio alimentario, convirtiendo los desechos de alimentos en energía para las plantas. Y se puede hacer tanto en ciudad como en el campo.
  14. Prepara tu fiambrera: Sabemos que trabajar y comer en el mismo sitio a veces resulta cansino y que sería mejor salir todos los días fuera con los compañeros o con amigos o con familia, pero eso conllevaría un desperdicio alimentario por parte del restaurante. Busca el equilibrio entre ambas cosas y todos saldrán beneficiados.
  15. No tires los posos: Si eres de aquellos que se levanta con una taza de café en la mano, recuerda no tirar el poso del café. Lo puedes usar para un sinfín de cosas: como fertilizante de plantas o como repelente de mosquitos

En el mundo industrial también están concienciados en el desperdicio alimentario y algunas empresas ya han puesto en marcha algunas acciones como Toast Ale que aprovecha los restos de pan para elaborar cerveza. Esta idea ha sido imitada por otras empresas cerveceras del mundo o una compañía panadera austriaca ha montado una pequeña destilería para aprovechar los panes desechados para elaborar destilados alcohólicos. Incluso se ha creado una asociación mundial formada por empresas que comparten esta filosofía. La Asociación de alimentos reciclados tiene cerca de 100 miembros que se dedican a elaborar nuevos productos a partir de alimentos desechados.

En el plano digital han crecido la creación de aplicaciones para intentar aumentar la eficiencia en el consumo y reaprovechamiento de los alimentos gracias a la mensajería y a la geolocalización que permite poner en contacto a colectivos con excedente con otros grupos que necesitan de ellos:

  • The Food Cloud, una plataforma que actúa en Gran Bretaña e Irlanda, que pone en contacto a las grandes empresas con excedentes con las organizaciones benéficas. Aseguran que ayudan a 9.500 bancos de alimentos del Reino Unido e Irlanda, y que desde su nacimiento han conseguido redistribuir más de 27 millones de toneladas que iban directas a la basura.
  • Yo No Desperdicio es otro caso similar pero que pone en contacto a usuarios. Se trata de una aplicación y web creadas por la ONG Prosalus, y trabaja como herramienta colaborativa entre usuarios que quieren compartir alimentos. Alguien publica un aviso sobre algún producto que no podrá comer y va a tirar, y aquellas personas conectadas por la aplicación que estén cerca pueden contactar desde el chat para aprovecharlo.
  • Too Good to Go. Pone en contacto a restaurantes o comercios con usuarios para aprovechar los excesos de comida con precios asequibles. Al mismo tiempo, supermercados, restaurantes, panaderías, tiendas de comida preparada, hoteles o fruterías evitan un despilfarro diario de comida en buen estado para consumir.
Los gobiernos pueden implantar los cambios y ordenar que todos los sectores actúen de acuerdo a unos estándares mínimos. Esto hace que la guerra contra el desperdicio de alimentos sea mucho más fácil de ganar.

Maria Calabuig

Siempre he sido una persona inquieta, curiosa y apasionada por las cosas que me gustan de verdad. Llevo más de 20 años trabajando para que producto, cocina y cocineros hagan lo que mejor saben hacer: hacerme muy feliz. ¿Cómo?. Con otra de mis grandes pasiones: el marketing ya sea online como offline y la comunicación donde durante mi experiencia laboral he gestionado proyectos de comunicación y marketing, que me ha permitido enriquecer mis conocimientos, desarrollar una gran capacidad de adaptación a cambios y tener una amplia visión 360º.. Por eso estoy acostumbrada y más me encanta -porque nos vamos a engañar trabajar con periodistas, diseñadores, comerciales, empresas y creativos. La única condición -irrenunciable e innegociable- es que a todos nos una la misma pasión y dedicación por la gastronomía para conseguir siempre los mejores resultados.

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